domingo, 22 de agosto de 2010

5



Tengo pegado este camino enredado,
este salado brasero.
Salamandra
entre mis piernas dormidas y apretadas.

Tengo esta llama naranja gritando de infierno,

como aplauso furioso,

orando tu vibrante nombre,

extinguiéndose en la espera,
atacándome.

Lo entiendo y lo halago,

me inclino y toma un poco de esta reverencia fina

y mi piel desteñida.

Chispea cada palabra con la lengua

para que nunca me apague,

que este fuego se escribe con tinta de tierra y sabia

en mi pecho en mármol;
tú con la magia de tus manos,

tus manos con la propiedad de un Don.

Que cada zurco me recuerde mi momento original

y me evite extinguir con mis manos blandas
el fuego que tu boca eléctrica enciende.

Para dejarlo morir al sol.

Para que arda sin fin.

Para que quede en el aire
y los hombres finales lo respiren
y nos vean

y sepan de dónde vienen.




Delfina.

2 comentarios:

Ricardo dijo...

Ehhmmm...
Wow

El mas sincero de mi comentario.
Muchos saludos

Ricardo dijo...

No dejes de escribir.