domingo, 22 de agosto de 2010

1 Ángel


No habían águilas, no eran aves
y ese hombre volaba solo porque yo quité una a una sus plumas
y me las comí para llenar de su divinidad mi alma.
Y ví su pecho.
Quise tragar su valor y coraje, pero,
puedo comerme un ángel, más
no puedo comerme a un hombre.
Sus defectos humanos frente a mí,
ellos me detuvieron.
Me hicieron su hermana.
Ví en esos pardos la imperfección de la vida y el tiempo
y me detuve
a pesar de que seguía volando sin sus plumas
y seguía siendo divino.
...Tendré que acurrucarme en la nada a esperar.
Que llegue volando como ángel
y bese mi nuca como hombre.



Delfina

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